viernes, 23 de noviembre de 2007

¿Quién teme a la triada feroz?

Niños y niñas de este ciberplaneta. ¿Os acordáis del cuento de el niño y su menisco? Pues os lo cuento:

Había un niño que en un contraataque iba a recibir la pelota. Su defensor, listo él, se dio cuenta y cubrió el camino más corto para entrar a canasta. Ante esta contingencia el niño quiso cambiar rápidamente la dirección, con tan mala fortuna que el tobillo hizo un movimiento extraño. Ante el peligro de volverse a hacer picadillo (nuevamente, porque ya le había pasado) el tobillo, movió el pie hacia el otro lado. El resultado fue, queridos niños, que el pie se quedó clavado en la goma (así no se rompía nada de ahí), pero al descargar el peso para dar el siguiente paso, la rodilla se hizo la loca y obvió las órdenes de no cambiar la dirección. El resultado fue un grito que se oyó en Pekín.

La historia continua en La Paz, con un médico muy majete y optimista que dice: "No te preocupes, pequeñín, es sólo el menisco, y, con suerte, ni te lo has roto, no obstante, vuelve al traumatólogo en un una semana"

Ufano y con muletas salió el niño del hospital, con la esperanza de jugar para Navidades. ¡Pero, oh, pero! No contaba este pequeño con el malvado ogro vestido con bata blanca y cara de traumatólogo que, 9 días después, y tras tocarle la pierna hasta hacerle daño, le dijo, así, y sin anestesia: "Esto huele a que es lo que antiguamente se conocía como, chan, chan, chan, la triada trágica"
Para el siguiente capítulo, en el que contamos la bella historia de la enfermera, la resonancia magnética y el traumatólogo especialista de rodilla, manténganse conectados a este canal...

2 comentarios:

Juan dijo...

Por cierto, que lo de que la triada sea trágica no me lo he inventado yo, que así me lo dijo el médico...

Álvaro dijo...

Eres un cachondo. Por lo menos te lo tomas con filosofía. Me apetece especialmente la versión de la enfermera...